En una conversación muy interesante sobre lo divino y lo humano, intentando solucionar el mundo entre amigos, él, muy querido por mí y dedicado al reclutamiento y selección de talento, me contó una anécdota que despertó mucho mi curiosidad.

Os cuento: estaba desarrollando un proceso de selección para cubrir una posición en su empresa, y había elegido un par de candidatos finalistas, a su criterio muy adecuados para el desempeño del puesto. Sin embargo, al presentarlos, se produjo una falta de acuerdo sobre la idoneidad de las candidaturas presentadas  con un director de división compañero suyo, el que iba a ser responsable directo de la persona que se pretendía incorporar.

Los candidatos reunían los requisitos principales con creces, habían pasado 2 fases de evaluación, pero en un punto de la reunión, el director planteó que quizá los candidatos tenían personalidades muy ambiciosas y marcadas, y eran muy “suyos”; una forma muy indeterminada y excesivamente diplomática de ponerle pelos a una calavera, ya que no sabía explicar el motivo real de su recelo, difícilmente explicable con semejantes argumentos. Viendo que la cosa no llevaba a ningún lado, mi amigo le inquirió:

“Pero tú que quieres entonces, ¿guerreros o soldados?”

La pregunta, además de original,  me despertó algunas dudas:  la primera, que me serviría para entender el resto de la anécdota, fue: ¿Y qué diferencia habrá entre un guerrero y un soldado?. Sin más esperar se lo pregunté, y al hacerlo,  me la dio rápidamente y con absoluta claridad:

“Está claro Jorge: un guerrero tiene personalidad, es independiente, obedece a un código propio, a sus propios valores, y se embarca en batallas por su propia voluntad, expectativas y objetivos, poniendo a disposición  de la organización sus capacidades. Un soldado obedece a la voluntad de un grupo, y a las iniciativas de un colectivo sin  cuestionarlas: él no marca los objetivos, actúa en función de lo que le imponen.”

“El guerrero aporta su identidad a una común sumando sus recursos e ideas, y el soldado pone sus capacidades al servicio de una identidad común, dejando al margen sus ideas.”

Ante su respuesta, me quedé pensativo, probablemente durante un par de segundos, que en silencio se hacen largos, y le respondí con otra pregunta: “¿Pero los dos hacen la guerra, los dos ponen sus capacidades al servicio de un grupo con objetivos comunes, y ambos tendrán que ceñirse a unas ordenes, ¿no?”

Su respuesta de nuevo fue instantánea y clara: -“Sí, pero un guerrero aporta y se suma porque quiere, se suma a tu guerra porque comparte tus ideales. Es responsable: Rinde cuentas ante sí mismo primero, no ante ti, ya que tú no eres su causa y, por lo tanto, no eres su primer responsable. El objetivo que comparte contigo sí es responsabilidad suya: él lo ha decidido, te sigue porque quiere. El soldado te sigue ciegamente, no elige ni busca elegir sus guerras. Con un soldado tú decides y mandas, él obedece; sin cuestiones, sin ideas, sin dilemas, sin que importe el objetivo. El yo no existe, los medios serán los que se pongan, y los fines los que se propongan”

Con su segunda respuesta, vi más claramente dónde quería llegar. Al final, entendí que lo que pretendía preguntar mi amigo a su compañero era:

¿Quieres una persona que cumpla según tus dictados, o quieres una persona que cumpla y sume? ¿Sólo importa que sea capaz de hacer, o te interesa por qué hace, y para qué lo hace? ¿Propones tú, o dejarás que te propongan? Dicho de otra manera: quieres talento que aporte o quieres simplemente un ejecutor de instrucciones?

 

Me pareció muy significativo que se pusiera el tema de la identidad encima de la mesa y que le diera tanta importancia. Seguí indagando: “¿Por qué es tan importante el tema de la identidad para ti?”

Una vez más, con contundencia, me dijo: -“Si permites entrar en tu estructura nuevas identidades que les importen más tus objetivos que tú mismo , con todo lo que eso conlleva, enriquecerás a la organización, generarás un mejor ambiente, fomentas la aportación de ideas, fomentarás la innovación, la implicación… es decir: si dejas que para conseguir tus propósitos te puedan proponer nuevas opciones o puedan cuestionar lo que tenías preestablecido en pro de tus fines, podrás plantear nuevas formas de hacer las cosas, mejorar, y validar constantemente tu proyecto viendo que se suman a él porque gusta el proyecto, no únicamente por lo que ofrece de manera evidente y a corto plazo. La identidad va más allá de la capacidad, permite perfeccionar genómicamente las empresas incorporando nuevos códigos, nuevas formas de adaptarse al medio, sumando identidades que mejoran la original».

“La identidad va más allá de la capacidad, permite perfeccionar genómicamente las empresas incorporando nuevos códigos, nuevas formas de adaptarse al medio, sumando identidades que mejoran la original.”

La empresa que admite guerreros dice al mundo que ya no solo le importa de ti lo que puedes hacer, sino cómo, por qué y para qué; le importas tú. Dice que su identidad no es estática y que la construyen quienes componen la empresa, quienes se suman a un ideal; que no es rígida, y por lo tanto admite ideas, errores y actualizaciones; que no tiene la verdad absoluta, por lo que ante una situación, necesita de todo su talento para abordarla, con perspectiva de todos. Para mí, dice todas esas cosas.”

Me pareció interesante y profundo, seguí escuchando…

“Por el contrario, la empresa que admite solo soldados tiene su identidad cerrada, y no entiende que otras puedan sumarle más de lo que ya tiene; no se arriesga a que alguien le diga que hay otras formas de poder conseguir lo mismo, ni contempla que puedan ser mejores por razones diferentes a las que conoce; lidera desde el mando, no desde la influencia; depende del talento y acierto de unos pocos, no realmente del de todos…” – “¡Menudo speech!,  le dije.

“La empresa que admite solo soldados tiene su identidad cerrada, y no entiende que otras puedan sumarle más de lo que ya tiene”

Se río, y entre risas me dijo: “Ya te digo… no me enrollo más pero una cosa tengo clara: ¿para qué quieres a una persona capaz, inteligente y formada, si luego sólo tú le tienes que dar las soluciones…creo que puedes obtener mucho más que aporta valor añadido a las empresas:  Ahí adquiere un auténtico papel  la identidad y el valor de un guerrero”

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